miércoles, marzo 28, 2007

Sobre el aborto en México

Finalmente, para bien o para mal, México se enfrenta a la controversia del aborto. Por una parte, es algo muy bueno, pues es una oportunidad para enfrentar una terrible realidad y dejar de lado la mojigatería mexicana (gracias a la cual, si no se habla de un tema, éste no existe). Por otra, no obstante, preocupa sobremanera a este autor el que México, en aras de la ‘tolerancia’ y la ‘modernidad’ a la europea, quiera darse aires de ser un país primermundista aprobando leyes políticamente correctas (eutanasia, uniones gay, aborto), como en los países más ‘avanzados’; aun a pesar de los enormes rezagos de México con respecto a esos mismos países, en educación, infraestructura, constitucionalidad, democracia y un larguísimo etcétera. Incluso yo, que no creo en las teorías de la conspiración, puedo ver cómo un tema con una polémica tan ruidosa desvía, inevitablemente, la atención pública de los temas que sí podrían llevar a México hacia el bienestar social, el estado de derecho, el liberalismo constitucional, la justicia social y la equidad económica...

Antes de cualquier cosa, quisiera decir que estoy absolutamente de acuerdo con la doctrina de la Iglesia Católica sobre la sacralidad y el valor absoluto de la vida humana, desde la concepción hasta la muerte natural. No creo que el aborto sea aceptable en ningún caso (aún en casos de violación o de riesgo para la madre). Sin embargo, acepto plenamente que el aborto es un asunto delicadísimo y que conlleva enormes sufrimientos a muchísimas personas, sobre el que, primeramente, tiene que haber un debate lo más abierto, sincero e incluyente posible (sin escatimar esfuerzos, tiempo o recursos de cualquier clase). También es un problema sobre el que tiene que decidir la sociedad civil completa. Ni la Iglesia, ni el Estado, ni grupos feministas ni nadie, por importante que sea el papel que pueda tener en el asunto, puede, por sí solo, determinar la postura de la sociedad civil ni mucho menos imponer un punto de vista único. Es por eso que lo más importante es el debate.

Lamentablemente, los grupos en contra del aborto en México no pueden sino perder el debate de forma miserable y excluirse a sí mismos de la solución. La Arquidiócesis de México, en especial (responsable del Distrito Federal, donde el cuerpo legislativo legal es el impulsor de la despenalización del aborto), se ha colocado ella misma en una posición de insólito desprestigio, autoritarismo y cerrazón estúpida a cualquier clase de solución de cualquier problema de la sociedad civil que le competa. El foro sobre el aborto, el debate que constituye la parte fundamental de la cuestión, lo convocó el gobierno del D. F., no la Arquidiócesis (aunque sus representantes y los de otros grupos contra el aborto fueron invitados). Es decir, la jerarquía de la Iglesia mexicana, en vez de llevar la vanguardia, adelantarse a todos y demostrar así su cercanía con los problemas de la gente o su sensibilidad evangélica, invitando al debate, lo primero que hizo fue amenazar con la excomunión a los legisladores que votasen a favor de la despenalización del aborto.

Durante los últimos años, el cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de México, ha socavado cualquier esfuerzo por dotar a su cargo o a la Iglesia-institución que represente, de toda credibilidad, autoridad moral o sensibilidad evangélica. No nada más ha desempeñado un papel nulo como mediador, conciencia de la nación o pastor que da la vida por sus ovejas, en cada uno de los severos problemas que México ha enfrentado en este periodo, sino que, además, ha perseguido de forma torpe y cínica una agenda política desdeñable. El ejemplo más representativo, sin duda, es la del conflicto postelectoral del 2006, en el que, en lugar de apacentar, consolar, mediar entre las partes, añadió más leña al fuego, entremetiéndose en la lucha politiquera. Por lo tanto, el prelado llega al debate más importante de su gestión, el de la defensa de la vida, con su reputación, credibilidad y popularidad por los suelos, sin ningún logro en su haber (excepto el de deshacerse del gángster abad de la basílica de Guadalupe, monseñor Guillermo Schulenburg o apuntalar la Catedral Metropolitana antes de que colapsara), politizado a más no poder, en un problema legal gravísimo por encubrir a un sacerdote pederasta y engañar al cardenal de Los Ángeles, derrotado humillantemente en su irracional oposición a la ley de sociedades de convivencia (ley local que reconoce las uniones familiares de facto de diversos tipos), entre otras cosas.

Es decir, que los nonatos indefensos y las madres involucradas en abortos que les destrozan la vida (o las matan) están en las manos de Norberto Cardenal Rivera Carrera y el grupo Pro Vida, cuyo jefe, Jorge Serrano Limón, no es más que un fanático, corrupto y fascista. Ninguno de los dos parece haber leído la encíclica del Papa Juan Pablo II Evangelium Vitae, que hace especial hincapié en el debate, en reconocer la magnitud del problema, dar prioridad en el diálogo a las madres que han recurrido al aborto para que compartan sus experiencias, en educar en la cultura de la vida, en proponer soluciones concretas, dedicar recursos y obras a la promoción de la vida.

El camino evangélico es el diálogo incluyente, no la descalificación del contrario; es la actitud de misericordia pastoral, no las amenazas de excomunión; es una defensa integral y total de los derechos humanos, no descuidando los derechos laborales o la vulnerabilidad de los grupos de riesgo ni negando los derechos fundamentales de los delincuentes o la utilidad de las organizaciones que defienden los derechos humanos (léase: las peroratas de Juan Cardenal Sandoval Iñiguez, arzobispo de Guadalajara, contra la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco, ‘que no sirve para nada’ o que ‘protege sólo a los maleantes’). La Iglesia mexicana (o su jerarquía al menos), sin embargo, parece estar ciega a los caminos de Jesús de Nazareth y sorda incluso al magisterio romano, al que tanta importancia da. No nos sorprenda, por tanto, que ésta sea la primera de una serie de batallas que la Iglesia perderá de forma irremediable contra la secularización, el laicismo militante, los antivalores de la posmodernidad y, no menos importante, un Estado que, constitucionalmente, es jacobino, antirreligioso y antiliberal.

G. G. Jolly

13 comentarios:

Juan Ignacio dijo...

Terrible situación. Ojalá no entren en el "primer mundo".

A propósito (y perdona que vuelva a un tema viejo y que comentaste en mi blog), ¿no crees que el hecho de que un pueblo legalice el aborto debería ser un punto muy concreto que indica que va hacia atrás en su "desarrollo humano"? Esto es lo que en la ONU no se ve, o no se quiere ver, o no se puede ver (depende de que teoría elijas: conspirativa, de la ignorancia, etc.)

Ululatus sapiens, S. I. dijo...

Gracias por comentar, Juan Ignacio.

Si la ONU entendiese el concepto de 'desarrollo humano' como lo entiende la Iglesia, entonces sí... Más bien, yo diría que la legalización del aborto debería restarle puntos a los países en sus índices de respeto a los derechos humanos y al índice de libertad. Sin embargo, todo parece reducirse a qué se entiende por 'derechos humanos', 'libertad' o cuándo empieza la vida... La Iglesia tiene un enorme reto por delante, para educar y enseñar esos conceptos tan básicos.

Aeronauta dijo...

Nada que ver con el terrible tema que tratas, sólo vengo a dejarte mi respuesta a tu comentario en mi sitio.
****************

Deberás luchar contra ese sentimiento, Ululatus. ¡Hace tanto que se solucionó el asunto de los iconoclastas!

El arte sacro y sus representaciones del misterio de Dios es muy constructivo mientras sepamos que a Dios nadie lo vio jamás --salvo en Jesucristo, Verbo encarnado-- pero nos hacen pensar en cosas superiores.

Tu lado judío, también hay que dejarlo de lado, pues desde que vino Cristo ya no hay judíos ni griegos, ni esclavos ni libres, etc....todos somos de la única familia de Dios.

Contemplar de veras una inspirada representación de los misterios divinos o de las personas divinas, etc, hacen mirar más sobrenaturalmente la realidad. Ojalá superes tu dificultad.

Saludos.

Juan Ignacio dijo...

Y gracias por responder.

(Además por suerte no está sola la Iglesia; hay muchos "laicos" o gente de otras confesiones que entienden bien acerca de derechos humanos, libertad o comienzo de la vida).

Fernando Bazan dijo...

¿Cómo es que un hombre (como humano) decide si un ser está vivo o no? ¿Es humano o no? ¿Tiene alma o no?

¿Qué sigue?

Buen post Gabriel, un fuerte abrazo...

Haras dijo...

Olá,

Como dizias o México depara-se com a controvérsia do debate sobre o aborto, que é uma realidade terrível.
É verdade, tal como tu também devendo que a vida de qualquer ser humano está acima de tudo, ou seja, não concordo com o aborto.
Aqui em Portugal, tivemos um referendo dia 11 de Fevereiro, onde ganhou o SIM, mas no anterior referendo sobre o aborto (1998/1999..não tenho a certeza), ganhou o NÃO. Os tempos mudam, e se calhar para pior.

Gostei de partilhar contigo este assunto...

Visita-me em:
http://sementinha-da-vida.blogspot.com/

Um grande abraço

Ululatus sapiens, S. I. dijo...

Mi querido fer, ¡qué grata sorpresa leerte por aquí! Me da mucho gusto y te lo agradezco.

Ahora bien... el hombre (ni individual ni colectivamente) no tiene ninguna autoridad para decidir sobre la vida de otro ser humano. Hay muchos genocidios en la Historia que ejemplifican las consecuencias. El problema está en definir claramente dónde empieza la vida, para lo que los hombres contamos con la razón, las ciencias y, ¿por qué no?, la teología y la palabra revelada del Creador.

Haras:

¡Muchas gracias por la visita! Es curioso leer en portugués, pero muy interesante. Pronto he de devolverte la visita. Gracias.

¡Saludos a todos!

cartapacio.liberal dijo...

Te comento que publicaré el artículo en Aragón Liberal y que hay algo que suelo defender y es el fomento de la unidad por el objetivo común, aunque en otros aspectos haya que "tragar quina". Cuando la meta es muy importante y el interés común, incluso los que se eran hostiles o no compartían puntos de vista, suelen pactar la estrategia. El debate "pro vida" exige aunar esfuerzos, aunque también "pluralidad de mensajes". En España surgió un partido político "pro vida", es testimonial y no creo que logre nada. Tendría sentido con otra estrategia. A mí injustamente me involucraron en su "creación" para desacreditarme en mi propio partido, porque en mi formación política "defendía los mismos presupuestos" que ese partido. Defendía la vida humana. Me siento algo molesto con esas "identificaciones", no creo oportuno un partido "exclusivamente pro vida", pero si por casualidad el ser "pro vida" supone que te excluyan de la vida política es legítimo y es la última salida entrar en formaciones de ese estilo. Como laico juego en el juego político con un fin claro: hacer que el ambiente de la sociedad no ahogue a los cristianos y que puedan vivir y difundir su mensajes. Hoy jugamos con partidos y movimientos fortísimos, con mucho dinero, "pro muerte", y ante ellos pido "si es posible", unidad, unidad, unidad.

frid

Aborto legal dijo...

Es importante informarse por que hay muchas acciones que podemos lamentar luego existen muchas enfermedades de transmisión sexual (ETs),además de tener un embarazo no deseado

Abortar legalmente dijo...

Es una situación muy difícil de debatir e ira en aumento por que es una cuestión de conciencia y humanidad

Embarazo no deseado dijo...

Si, hoy día hay mas accesibilidad e información debemos de cuidar nuestra salud sexual e informarse para no estar lamentando por que es un problema que puede escaparse de las manos

Aborto legal en Mexico dijo...

Informaciones y consultas en este sitio, México es un país con leyes con el aborto infórmese y consulte sobre sus dudas en el sitio o acuda a un especialista Medico

Interrupcion de Embarazo dijo...

El aborto es legal en muchos países y existe una alta tasa de embarazos no deseados y abortos en Latinoamérica además de la reciente legalización en Uruguay visita el sitio para informaciones