martes, mayo 30, 2006

Vergüenza imperdonable...

Siempre he tratado de defender a la Iglesia en todo momento, toda ocasión y contra todo el mundo. Sin embargo, por eso mismo creo tener el derecho de advertir que los últimos sucesos en torno al padre Marcial Maciel Degollado, fundador de los Legionarios de Cristo y del movimiento Regnum Christi, así como de la Universidad Anáhuac y el Colegio Cumbres, provocan en mí varias reacciones:

1) Reconocer la ardua y valiosa labor evangélica, social y cultural de la Legión de Cristo. Sus miembros merecen todo el respeto y el amor que les debo como hermanos en la fe.

2) Sin importar lo anterior, que el padre Maciel ha sido declarado, implícitamente, culpable por la Congregación para la Doctrina de la Fe, bajo su nuevo prefecto, William Joseph Cardenal Levada. Es un paso gigantesco avante que el caso haya sido abierto, vuelto a examinar y concluido prontamente, en vez de que se le volviese a dar carpetazo desde el trono de San Pedro (si he de verme maquiavélico, diría que, en el interior del Vaticano, el cardenal Sodano, segundo mayor aliado de Maciel después del difunto Juan Pablo II, no ha podido imponerse esta vez a su antiguo rival, el ex cardenla Ratzinger...).

3) La sentencia es irrisoria. Es tan indignante como cuando Alemania, el año pasado, se negó a extraditar a Italia a dos ex miembros de la SS, culpables de atroces crímenes de guerra en Italia en 1944, porque los 'pobres ancianos' tenían más de 85 años. Ancianos a los que, por cierto, no les importó matar a otros ancianos y muchos niños entre los centenares de civiles italianos asesinados. De igual forma, tener consideración con un violador por su edad es tenerle una consideración que el criminal no tuvo con sus víctimas, despojadas de su dignidad e inocencia. Sí, muy probablemente, el acusado muriese antes de terminar su juicio, pero se sentaría un importante precedente: la Iglesia no tolera el abuso sexual. ¿Por qué hay excomunión inmediata para quien realiza un aborto pero no para aquellos que rompieron su sagrado voto de castidad e incurrieron en un atroz crimen?

4) Los abusos sexuales no son sólo malas relaciones públicas, sino que son una aberración que debería combatirse duramente, como a la peor de las herejías. ¿Por qué? Porque la Iglesia, sabia y correctamente, siempre ha predicado la sacralidad y la belleza de la sexualidad humana, y puesto firmes contrastres a su absurda banalización y comercialización. ¿No es acaso horrible que se haga de la vista gorda ante la abominación que es el abuso sexual? Yo creo que la Congregación para la Doctrina de la Fe debería agilizar sus investigaciones, ayudándose quizá de peritos legales, y, de declarar al acusado culpable, proceder a un inmisericorde juicio canónico que habría de excomulgar al implicado y despojarlo(a) de su orden sacerdotal. Después, como en tiempos de la Inquisición, entregarlo(a) a las autoridades seculares y presentar cargos en su contra para que el infractor responda penalmente por sus crímenes.

Siempre he sido un poco radical, pero hay cosas que ameritan radicalidad...

G. G. Jolly

5 comentarios:

Alcaudón dijo...

Muy interesante reflexión, aunque de ninguna manera radical. Creo que la iglesia tiene más sombras de las que apuntas... aunque, probablemente, también más luces.

Alcaudón dijo...

Otra cosa. Te invito a leer un ensayo mío --"Dios en las constituciones mexicanas"-- que publiqué en mi blog. La dirección es www.elarboldelalcaudon.blogspot.com

Ululatus sapiens, S. I. dijo...

¡Muchas gracias, tocayo! ¡Qué bueno verte por aquí! Me daré una vuelya por tu blog.

Saludos. :)

Lulu dijo...

El Santo Padre ha suspendido el juicio.
¿Cómo dices tu que está implícita una vergüenza "imperdonable"? ¿No era que el único pecado sin perdón es aquel contra el Espíritu Santo?

¿Qué opinas de este texto? " Mateo. 7, 1-6
1 No juzguéis, para que no seáis juzgados.
2 Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.
3 ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?
4 ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?
5 ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.


Yo no digo que seas invertido o pedófilo, pero podrían acusarte de otras cosas ¿y si erraran? El padre Maciel es tu hermano en la fe y los dignatarios de la Iglesia que pones en un clima enrarecido no hablan de unidad ni respeto y no te consta que así sea. Tus dichos indican muchas carencias en la caridad por ahora.

Ojalá vayas aprendiendo a amarnos primero entre nosotros y disculpar hasta el pecador más terrible si lo fuera _y cualquiera podría_ ;el Cuerpo Místico del que formamos parte te agradecerá la unidad de sus hijos; Al menos no vociferemos ni apuntemos con el dedo, pues otros tres están apuntándote a tí mismo. ( el meñique, el anular y el índice)
Saludos.

Ululatus sapiens, S. I. dijo...

Lulú:

Gracias por escribir.

No obstante, no puedo estar de acuerdo con lo que dices. ¿Me estás diciendo que no juzgue yo, al tanto que utilizas una palabra de muy mal gusto para referirte (creo yo) a las personas homosexuales, como invertido y una totalmente incorrecta, pedófilo, para referirte a un violador de menores?

Ni la homosexualidad ni la pedofilia (el amante de los niños no tiene por qué interesarse sexualmente en ellos ni mucho menos tocarlos...) tienen nada que ver con el abuso sexual. Además, por la edad de los chicos abusados por Maciel, sería más correcto referirse a la efebofilia, que tampoco tiene por qué tener connotaciones sexuales negativas...

Para mi ver, el rvdo. p. Marcial Maciel ha sido hallado culpable de gravísimos crímenes, y su edad no lo excusa de pagar, canónica y legalmente, por ellos.

Su arrepentimiento podrá ser sincero, pero no hay acto de contrición posible para reparar el daño hecho a estos individuos. Como católico, creo en la salvación por la fe y las obras, que Dios puede perdonar hasta el peor pecador, pero que tampoco olvida así como así las ofensas... Por eso existen el infierno y el purgatorio.

Lo único que me reconforta es que Dios no exime de juicios, y Él es el que ha de decidir.

Yo, mientras tanto, me dedico a ejercer mi derecho a expresarme libremente y decir que no estoy de acuerdo con el obrar de la Iglesia, por más que sea un gigantesco paso avante.