martes, agosto 15, 2006

‘Por qué somos liberales’ de Aryeh Neier (II)

Continúa, de la primera parte de este artículo.

‘Es cierto que los liberales discrepamos a menudo entre nosotros mismos, pero acaso sea posible trazar un bosquejo panorámico de la perspectiva liberal en torno a los asuntos públicos contemporáneos. Si existe un primer principio que los liberales comparten, éste es que rechazamos las ideologías basadas en la certeza. Cualesquiera que sean nuestras creencias, y muchas de ellas son muy firmes, no nos sentimos con derecho a imponerlas a otros. Los liberales se esfuerzan en persuadir a otros y, a su vez, son susceptibles de ser persuadidos. Nosotros estamos dispuestos a mejorar nuestro pensamiento y nuestra comprensión a través de la información y el intercambio de ideas. De la misma manera, esperamos contribuir a las concepciones que otros sostienen. En su discurso de 1944 sobre “el espíritu de la libertad”, el juez Hand fue más allá y dijo: “[ése] es el espíritu que busca comprender el pensamiento de otros hombres y mujeres; el espíritu de la libertad es el que sopesa esos intereses junto con los propios sin ningún prejuicio”.

Esto no quiere decir que los liberales no tengan convicciones. Entre las creencias que defendemos con ahínco están las relativas a nuestra concepción de la libertad: que todos son libres de expresarse en el mayor grado posible, siempre y cuando no dañen directa o indirectamente a otros; que todos poseen el derecho a ser tratados con justicia por los que ejercen el poder público; que todos valen lo mismo frente a la ley; que nadie ha de ser tratado jamás con crueldad por el Estado; y que todos tienen derecho a una zona de privacidad, que cuando el Estado busca invadir esta zona es su tarea demostrar que hay razones de fuerza mayor para hacerlo, y que sólo lo ha de hacer con una gran reserva tal como la ley lo prescribe.(1)

Sin duda, la mayoría de los liberales reconocemos que al defender derechos para todos asumimos un riesgo: quienes rechazan todo aquello en lo que creemos pueden tomar el poder e instaurar un sistema de gobierno que encontremos aborrecible. Al pugnar por los derechos de expresión, brindamos la oportunidad de persuadir a otros y de organizar junto con ellos el derrocamiento de un Estado o de las instituciones de un Estado en el que los derechos son protegidos. Si otros recurren a la violencia, nuestro compromiso con la justicia y nuestra negativa al uso de la crueldad en contra de ellos pueden darles las armas para eludir o soportar el castigo. Circunscribir nuestro gobierno y nuestras propias personas de esta manera amplía la posibilidad de que el mal triunfe. Pero abandonar tales reservas sobre el ejercicio del poder parece aún más peligroso. La mayoría de nosotros rechaza la opinión de los que insisten en que los enemigos de la libertad no tienen derecho al beneficio de la libertad. No son sólo los fines lo que importa para los liberales; también importan los medios para obtener esos fines. Por lo tanto, el liberalismo es arriesgado, y nosotros aceptamos los riesgos.

(1) Popper escribió: “…por supuesto, es imposible negar que los individuos son, como todo en este mundo, desiguales en muchos aspectos… Pero todo esto simplemente no tiene relación con la pregunta de si debemos o no tratar a los hombres, particularmente en asuntos políticos, como iguales, o tan igualmente como sea posible, esto es, con derechos iguales y con un trato igual; y tampoco tiene relación con la pregunta de si debemos construir nuestras instituciones políticas en consecuencia. La “igualdad ante la ley” no es un hecho, sino un requerimiento político basado en una decisión moral, y es en verdad independiente de la teoría —que quizás sea falsa— según la cual “todos los hombres nacen iguales”.’

Tomado de: Letras Libres 91, julio 2006, Aryeh Neier, ‘Por qué somos liberales’. pp. 31-32.

9 comentarios:

Juan Ignacio dijo...

"(...) nuestra concepción de la libertad: que todos son libres de expresarse en el mayor grado posible, siempre y cuando no dañen directa o indirectamente a otros"

El concepto cristiano de libertad es más amplio: mi libertad no termina sólo ante la de los demás, sino tambien ante mi mismo, ante mis deberes (deberes para conmigo mismo).

(Llámalos deberes o como quieras: "lo que conviene a nosotros", más allá de "lo que se nos da la gana").

Saludos.

frid dijo...

Ullulatus: tengo un amigo que me ha pedido debatir sobre la existencia de Dios, me parece que tiene inquietudes. ¿podrías echar una hojeada en http://fondodelbaul.blogspot.com/2006/08/dilogo-en-busca-de-dios-y-del-sentido.html
y orientarnos. Tú tienes más formación filosófica que yo.
Gracias.

frid dijo...

Me gusta mucho esa frase: “es el espíritu que busca comprender el pensamiento de otros hombres y mujeres; el espíritu de la libertad es el que sopesa esos intereses junto con los propios sin ningún prejuicio”. Para unos amigos míos ser liberal "no es una ideología" sino una actitud "abierta a la verdad"; no es el indeferentismo de que todo da igual (eso sería escepticismo); es una actitud que lleva, desde el respeto a la persona, a entender que todos piensan de determnada manera por justos motivos, que se pueden entender o rebatir; y está dispuesto a ser convencido por el otro cuando el otro le muestra que tiene mejores argumentos.
Por eso, purificada la idea de liberalismo, es hoy la más sana para el ejercicio de la vida política y de la convivencia. Se adecua más al modo como Dios nos creó: libres, y nos dejó el mundo para que lo gobernásemos; y salvo sus grandes intervenciones en defensa de sus hijos, en general parece que tiene una paciencia infinita, esperando que, en nuestro tiempo de vida le descubramos.

Imperator dijo...

visite www.elconcilioiberico.blogspot.com
gracias y disculpe la intromisión

Aeronauta dijo...

Nada que ver con el post tuyo, sólo vengo a decirte que he dejado mi respuesta a tu comentario en mi sitio. Es una larga discusión que ya va repertida en ¡tres posts!
1º)El hábito, ¿hace al monje?
2º)El hábito, ¿hace al monje? dos
3º)El hábito, ¿hace al monje?...siguen las opiniones

Saludos.

Aeronauta dijo...

Por si no me visitaras, te dejo otra respuesta mía acá:

Ululatus Soy una laica promedio pero estudiosa y apegada a la ortodoxia, no me doy licencias en ello y lo que entiendo es que la ESCRITURA terminó con el punto final del Apocalipsis de San Juan, último escritor inspirado.

Luego vinieron las herejías ya en vida de San Juan, y debió aclararse muchas cosas mediante la Tradición, algunas de ellas basadas en los dichos y hechos no consignados a esas alturas por lo escrito, pues, efectivamente, la Iglesia nació con un "Id y predicad el ebvangelio a todas las gentes" y no "Id y escribid" pero entiendo que ya toda la Tradición está fijada por los padres de la Iglesia, en general, y hay criterios para seleccionarlos como son la unanimidad en las tradiciones, la proximidad a los hechos, el haber sido discípulos próximos de los apóstoles, etc.

¿Hoy, puede seguir "saliendo tradiciones desconocidas"? Pienso que inventarlas, no, y desconocidas tampoco, y es la opinión de Aeronauta, no de la cátedra de san Pedro ni de un novicio jesuita, pero al igual que los dogmas que no se inventan, pudiera haber tradiciones que se afinen por el mayor estudio, la acción del Santo Espíritu, etc, No olvidemos, ¡por favor!, la asistencia de la Tercera Persona de la Santísima Trinidad a su Iglesia, que estaríamos arreglados si sólo dependiéramos de modas o de algunas opiniones de hombres pecadores y falibles.

El Pire dijo...

s

El Pire dijo...

jeje... sin querer publiqué un mensaje anterior tan corto, tan corto... que va a ser dificil que lo entienda... soy muy nuevo en esto de los blogs...

acabo de encontrar su página por accidente, el mensaje anterior lo suscribo en su totalidad y la cita de Popper ya es hasta para aplausos...

tengo que reconocer que soy agnóstico y muchas veces sin darme cuenta asumo posturas abiertamente anticlericales.. quizás resultado de años de estudio con los legionarios de cristo... que no se borraron aún cuando debo reconocer que otros tantos con los Jesuitas moderaron mucho mis opiniones...

ahora me voy a volver un lector asiduo de tu página, si voy a leer sobre la iglesia, quiero que sea a través de la visión de un jesuita jóven mexicano y liberal...

saludos...

de cualquier manera me gusta conocer los argumentos más racionales de todas las trincher

El Pire dijo...

jeje... ahora me doy cuenta que el artículo es una cita todo él... no importa... sigo afirmando que seré un lector asiduo de su blog... ahora más después de este testimonio del despiste...

saludos..