lunes, julio 27, 2009

‘20 tesis sobre ser cristiano’ de Hans Küng


¿Quién es cristiano?

1. No es cristiano el Hombre que nada más procura vivir humanamente, o socialmente, o hasta religiosamente. Cristiano es ante todo, y solamente, el que procura vivir su humanidad, socialidad y religiosidad a partir de Cristo.

2. Lo distintivo cristiano es Cristo Jesús en persona.

3. Ser cristiano significa vivir, obrar, sufrir y morir como verdadero Hombre siguiendo a Cristo en este mundo de hoy: sostenido por Dios y presto a ayudar a los Hombres en la dicha como en la desgracia, en la vida como en la muerte.
¿Quién es Cristo?
4. Cristo no es otro que el histórico Jesús de Nazaret: ni sacerdote, ni revolucionario político, ni monje asceta, ni moralista piadoso; sino provocador en todos los sentidos.

5. Jesús no predicó una teoría teológica ni una nueva ley: tampoco se anunció a sí mismo; sólo anunció el reinado de Dios, esto es, la causa de Dios (= voluntad de Dios), que en seguida va a prevalecer y que se identifica con la causa del Hombre (= bien del Hombre).

6. Por el bien del Hombre, Jesús relativizó de hecho las más santas instituciones y tradiciones: la Ley y el culto.

7. De esta manera se alzó Jesús con la pretensión de ser el abogado de la causa de Dios y de los Hombres. Y ello provocó una decisión radical: no ante un determinado título, un dogma o una ley; sí ante su gozoso mensaje. Pero con ello también se planteó, indirectamente, la cuestión en torno a su persona: ¿no es acaso un maestro de falsedad, un falso profeta, un blasfemo contra Dios, un seductor del pueblo?

8. La controversia, a fin de cuentas, gira en torno a Dios: Jesús no se remite a un nuevo Dios, sino al Dios de Israel; pero entendido de forma nueva, esto es, como Padre de los perdidos, a quien Jesús llama personalmente su Padre.

9. El violento final de Jesús estaba ya implícito en la lógica de su actitud para con Dios y para con los Hombres. Su violenta pasión fue puro efecto de la reacción de los guardianes de la Ley, el derecho y la moral frente a su pacífica obra: muerte de cruz viene a ser el cumplimiento de la maldición de la Ley, y Jesús el representante de los transgresores de la Ley, de los pecadores.

10. No; con la muerte de Jesús no se acabó todo. Ésta es la fe de su comunidad: el Resucitado vive para siempre en Dios, como esperanza para nosotros. Resurrección no quiere decir retorno a la vida espacio-temporal ni continuación de la misma, sino asunción en esa inasible y omnicomprensiva, primera y última realidad que llamamos Dios.

11. La fe en la resurrección no es un complemento, sino la radicalización de la fe en Dios, de la fe en el Dios creador.

12. Sin la fe en el Resucitado falta confirmación y autoridad a la fe en el Crucificado. Sin la fe en la cruz falta especificidad y resolución a la fe en el Resucitado. El distintivo último del cristianismo es Cristo Jesús en cuanto crucificado.

13. El nacimiento de la Iglesia sólo puede explicarse a partir de la fe en el Jesús resucitado a la vida: la Iglesia es la comunidad de los que han abrazado la causa de Cristo Jesús y la atestiguan como esperanza para todos los Hombres.

14. La diferencia decisiva entre ‘católico’ y ‘protestante’ no reside hoy en determinadas doctrinas tradicionales distintas, sino en las diversas formas actitudes básicas que han ido tomando cuerpo a partir de la Reforma, pero cuya unilateralidad también puede hoy ser superada e integrada en una auténtica ecumenicidad.

15. La base ecuménica de todas las Iglesias cristianas es la profesión de fe bíblica en Jesús en cuanto Cristo, esto es, en cuanto determinante de las relaciones del Hombre con Dios y con los demás Hombres. Esta profesión de fe se ha de traducir a cada nuevo tiempo de forma nueva.
¿Quién obra cristianamente?
16. Lo distintivo de la acción cristiana es el seguimiento de Cristo. Cristo Jesús es la encarnación personal, viva y determinante de su causa: encarnación de un nuevo planteamiento y un nuevo estilo de vida. Por ser una persona histórica concreta, posee Jesús una plasticidad, una perceptibilidad y una realizabilidad que no puede tener ninguna idea eterna, ningún principio abstracto, ninguna norma general y ningún sistema de conceptos.

17. Para el Hombre de hoy Jesús constituye un modelo básico de una manera de ver y vivir la vida, y que ha de verificarse de múltiples formas. Él en persona es, para el individuo como para la sociedad, en lo positivo como en lo negativo, una invitación (¡tú puedes!), un llamamiento (¡tú debes!), un reto (¡tú eres capaz!): facilita en concreto una nueva orientación y actitud fundamental, nuevas motivaciones, disposiciones y acciones, un nuevo sentido y una nueva meta.

18. También para la Iglesia debe seguir siendo Jesús determinante absoluto. La Iglesia únicamente es fidedigna cuando camina en seguimiento de Cristo como Iglesia transitoria, en acto de servicio, consciente de su culpa, decidida. De esto, en cada tiempo, se deben sacar las consecuencias prácticas en orden a la permanente reforma intraeclesial y a la comprensión ecuménica.

19. En la superación de lo negativo es donde la fe cristiana, como los humanismos no cristianos, tienen su prueba decisiva. Para los cristianos, la plena superación de lo negativo sólo tiene sentido a partir de la cruz. El seguimiento de la cruz no significa adoración cultual, ni interiorización mística, ni imitación ética. Significa correspondencia práctica, pluriforme, con la cruz de Jesús; en esta correspondencia, y con plena libertad, el Hombre descubre y trata de recorrer su propio camino de la vida y dolor.

20. A la vista de Jesús crucificado, y sin que mengüen para nada sus exigencias de acción, lo que para el Hombre en definitiva importa no es su rendimiento (rehabilitación por las obras), sino su confianza incondicional en Dios, en el bien como en el mal, y el sentido último de su vida (rehabilitación por la fe).
Tomado de: Hans Küng, 20 tesis sobre ser cristiano, Madrid, Ediciones Cristiandad, 1977.

5 comentarios:

Ociósofo dijo...

Amigo, tendremos que discutir varios de estos con una chela. Me interea hablar de esto.

Falma Telemna dijo...

Gran tema, gran teólogo...
por cierto, supe que sacó un libro hace como uno o dos años, pero, como es de los que callan... le perdí la pista y ya no supe que onda... ¿tu sabes algo?

Por cierto, soy nueva en tu blog y pinta reeee bien.

Teófilo de Jesús dijo...

Me recuerdo haber leído esto en On Being a Christian hace mucho tiempo.

Las tesis 5, 10 y 15 necesitan un poquito de trabajo para ser católicas. El resto nos debe recordar una época ya pasada en que Küng aun hablaba como católico y había gente que lo escuchaba.

Hoy día, ni lo uno ni lo otro.

-Theo

Ululatus sapiens dijo...

¡Gracias a todos por escribir!

Santiago: Pues habrá que organizar algo, como te dije. Y a ver si puedo conseguir el libro que te dije de José María Castillo.

Falma: Creo que te refieres a sus memorias, en dos tomos: Libertad conquistada y Verdad controvertida, editados por Trotta (y por tanto incosteables). ¿O quizás te refieres a sus excelentes estudios masivos sobre el cristianismo, el judaísmo y el Islam?

Teófilo:

Bienvenido a mi blog. ¡Gracias por comentar! Y, si bien habría que discutirlo, no estoy de acuerdo contigo. No veo problema con el 10 y el 15. El 5, por otro lado, me parece que no nada más roza la frontera de la heterodoxia... sino que se vuela la barda un poco.

¡Gracias a todos nuevamente!

Falma dijo...

Síiii, me refiero justo a esos tres últimos que me interesan muchísimo, pero insisto, sólo me llegó de oídas y ni mi progenitor supimos como buscarlos porque a ambos nos interesan. A mí, en particular, cristianismo e Islam.

¿Cómo los busco? gracias por la cálida bienvenida.