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lunes, junio 26, 2006

Reflexiones sobre Dios (IV)

Para continuar con Pinchas Lapide y sus reflexiones sobre Dios (ver las anteriores: I, II y III).

Jackson Pollock, The Key, 1946.

‘La diversidad de imágenes de Dios en la Biblia nos preserva de convertir a Dios en un ídolo. De igual modo que una madre tiene innumerables nombres para su pequeño, y los amantes se intercambian constantemente nombres nuevos, el judío bíblico nombre a Dios con tres, cuatro, cinco, una docena de nombres. Quiere expresar lo Indecible; sabe perfectamente que ninguna de sus palabras es capaz de definir a Dios, pero no por ello consigue dejar de balbucear, de intentar hablar de Dios, de lo contrario ya no sería un hombre. Por tanto, las imágenes de Dios son en el fondo secundarias, siempre que sean conscientes de que se trata únicamente de imágenes de lo inimaginable, recursos verbales, muletas para nuestro entendimiento y nuestro desvalido lenguaje humano. En la medida en que somos conscientes de ello y no elevamos la imagen a la categoría de Dios, nos liberamos de la idolatría y servimos a Dios. Pues lo que quiere este Dios no es ser reverenciado, adorado, o que se le rece, sino más bien que se cumpla su voluntad. Cuando la adoración y los cantos de alabanza presuponen todo esto, entonces se está sirviendo realmente a Dios.

No puedo dejar de citar aquí una vez más a Martin Buber, que decía: “no sé si no están sirviendo mejor a Dios muchos ateos que algunos grandes rabinos, cardenales y obispos”. […]

¡No es que la increencia deje de tener su puesto en el mundo! No cabe ignorar su función en el plan salvífico. “¿Por qué ha creado Dios el ateísmo?”, preguntó una vez uno de sus discípulos al rabbí Moshe Leib de Sasow, una de las lumbreras del casidismo. Y éste respondió: “Para que tú no dejes morir de hambre al pobre tratando de consolarlo con el mundo venidero, o persuadiéndolo de que confíe en Dios, que lo auxiliará –en ves de meter la mano en tu bolsillo y darle aquí y ahora algo con lo que pueda comer. Tú eres quien tiene que salvarlo y auxiliarlo como si Dios no existiera, sólo hay uno que puede ayudar: tú mismo!”

He aquí la doble solución del Talmud:

“Actúa como si todo dependiera de ti
y ora como si todo dependiera de Dios”.

Ambas cosas: precepto y oración, la acción creyente y el corazón suplicante, resumen la ética de la Biblia.’

Tomado de: Viktor Frankl y Pinchas Lapide, Búsqueda de Dios y sentido de la vida. Diálogo entre un teólogo y un psicólogo, Barcelona, Herder, 2005. pp. 98-99.

viernes, junio 09, 2006

El rezo de las Dieciocho bendiciones

Cuando los sabios del Talmud se refieren simplemente al acto de rezar o al rezo, en realidad se refieren al rezo denominado Amidá (literalmente: ‘de pie’) o Shmoná Esré (literalmente: ‘dieciocho’). El primer nombre indica la postura obligatoria de quien pronuncia esta plegaria, y el segundo a las Dieciocho bendiciones que originalmente la conformaban. ¿Por qué originalmente? Porque en la época de Rabán Gamliel, en la ciudad de Iavne, y como una necesidad del momento debido a que los herejes acosaban a Israel para que abandonara su fe, se agregó la bendición contra ellos, la cual se incorporó a la plegaria y pasó a formar parte inseparable de la misma. Y a pesar de que ahora son diecinueve las bendiciones que la conforman, el nombre de la plegaria no fue modificado y continuó siendo la plegaria de las Dieciocho bendiciones, que se dividen del siguiente modo:

- Las tres primeras: bendiciones de alabanza
- Las tres últimas: bendiciones de agradecimiento
- Las trece intermedias: bendiciones pidiendo respuesta a necesidades comunitarias y personales.

Éstas son las diecinueve bendiciones de la plegaria:

1. Sobre los Patriarcas, Avot

Bendito eres Tú, El Eterno, nuestro Dios y Dios de nuestros padres, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, el Dios grande, el poderoso y el temible, el Dios altísimo que prodiga buenos favores y que crea todo; recuerda las buenas acciones de los patriarcas y trae el redentor a los hijos de sus hijos, por Su Nombre, con amor. Rey que asiste, salva y escuda. Bendito Eres Tú, El Eterno, escudo de Abraham.

2. Sobre los Poderes divinos, Gevurot

Tú eres eternamente poderoso, mi Señor, el que resucita a los muertos eres Tú, abundantemente capaz de salvar. Sustenta a los vivos con tu bondad y resucita a los muertos con abundante merced. Sostiene a los caídos y cura a los enfermos. Libera a los cautivos y mantiene su fe en los que duermen en el polvo. ¿Quién es como Tú, Señor de proezas y quién es comparable a Ti?, Rey que da vida y da muerte y hace brotar la salvación. Y Fiel eres Tú para resucitar a los muertos. Bendito eres Tú, El Eterno, que resucitas a los muertos.

3. Sobre la santificación del Nombre, Kdushat Hashem

Tú eres Santo y Tu Nombre es Santo, y los santificados todos los días te alaban, por siempre, Bendito eres Tú, El Eterno, el Dios Santo.

4. Sobre el entendimiento, Biná

Tú otorgas al hombre conocimiento, y enseñas a los mortales entendimiento. Concédenos de Tu conocimiento, entendimiento y discernimiento. Bendito eres Tú, El Eterno, que concede el conocimiento.

5. Sobre el arrepentimiento, Teshuvá

Haznos retornar, nuestro padre, a Tu Torá y aproxímanos a nuestro Rey, a Tu servicio; y haznos volver en perfecto arrepentimiento ante Ti. Bendito eres Tú, El Eterno, el que desea el arrepentimiento.

6. Sobre el perdón, Slijá

Perdónanos, nuestro padre, porque erramos. Dispénsanos, nuestro Rey, porque pecamos, porque Tú dispensas y perdonas. Bendito eres Tú, El Eterno, que abundas en otorgar perdón.

7. Sobre la redención, Geulá

Observa nuestra aflicción, quita nuestra ofensa y redímenos rápidamente por la causa de Tu Nombre, porque un Redentor poderoso eres Tú. Bendito eres Tú, Redentor de Israel.

8. Sobre la curación, Refuá

Cúranos, El Eterno, y seremos curados; sálvanos, y seremos salvados, porque Tú eres nuestra alabanza; repara una completa curación para nuestras heridas, porque Tú eres Dios, Rey, curador fiel y compasivo. Bendito eres Tú, El Eterno, quien sana a los enfermos de Su pueblo Israel.

9. Sobre la bendición de los años, Birkat hashanim

Bendice, El Eterno, nuestro Dios, este año y todos los tipos de cosecha que haya en él, para bien. Y otorga bendición, (y otorga rocío y lluvia para una bendición) sobre la superficie de la tierra, y satisfácenos con Tu bondad, y bendice nuestro año como los mejores años. Bendito eres Tú, El Eterno, que bendices a los años.

10. Sobre la reunión de las diásporas, Kibutz galuiot

Haz sonar el Gran Shofar para nuestra liberación, y levanta la insignia para reunir nuestros exilios, y reúnenos juntos desde los cuatro extremos de la Tierra. Bendito eres Tú, El Eterno, que reúnes los dispersos de tu pueblo Israel.

11. Sobre la justicia, Din

Restaura nuestros jueces como en los primeros tiempos, y nuestros consejeros como en un principio; elimina de nosotros la aflicción y la congoja, y reina sobre nosotros, Tú, solo El Eterno, con misericordia y compasión; y sé justo con nosotros a través del juicio. Bendito eres Tú, El Eterno, el Rey que ama la justicia y el juicio.

12. Sobre la herejía, Birkat haminim

Y para los calumniadores que no haya esperanza; y toda la maldad de un instante desaparezca; y todos tus enemigos rápidamente sean exterminados, y los perversos rápidamente sean extirpados, destruidos, aniquilados y humillados, prontamente en nuestros días. Bendito eres Tú, El Eterno, que destruyes a los enemigos y humillas a los perversos.

13. Sobre los justos, Tzadikim

Sobre los justos, los piadosos y sobre los ancianos de Tu pueblo, la Casa de Israel, y sobre los remanentes de sus sabios; y sobre los conversos rectos y sobre nosotros, sea buena recompensa a todos los que confían en Tu Nombre, en verdad. Por nuestra parte junto a ellos, para siempre, y no nos avergonzaremos porque en Ti confiamos. Bendito eres Tú, El Eterno, sostén y fortaleza de los justos.

14. Sobre Jerusalén, Binián Ierushalaiam

Y para Jerusalén, Tu ciudad, que vuelvas con compasión y que habites dentro de ella, como dijiste. Y reconstrúyela prontamente en nuestros días como una estructura eterna; y el trono de David, rápidamente, dentro de ella, establece. Bendito eres Tú, El Eterno, el constructor de Jerusalén.

15. Sobre la Casa de David, Maljut Beit David

El retoño de David, Tu Sirviente, rápidamente haz brotar; y su gloria eleva a través de Tu salvación, porque Tu salvación esperamos todo el día. Bendito eres Tú, El Eterno, que haces brotar la gloria de la salvación.

16. Sobre la plegaria, Kabalat hatfilá

Escucha nuestra voz, El Eterno, nuestro Dios, piadoso y compasivo con nosotros, acepta con compasión y con favor nuestra plegaria, porque un Dios que escucha las oraciones y súplicas eres Tú. Y delante de Ti, nuestro Rey, no nos devuelvas con las manos vacías. Porque Tú escuchas la plegaria de Tu pueblo Israel con compasión. Bendito eres Tú, El Eterno, el que escucha la plegaria.

17. Sobre el Templo, Avodá

Sé favorable, El Eterno, nuestro Dios, hacia Tu pueblo Israel y sus oraciones; restaura el servicio sacerdotal a Tu Sagrada Casa. Y las ofrendas sacrificiales de Israel y sus oraciones, con amor, recibe con favor; y que sea siempre favorable el servicio de Israel, Tu pueblo. Permítenos ver con nuestros ojos Tu retorno a Sión, con misericordia. Bendito eres Tú, El Eterno, el que restaura Su presencia en Sión.

18. Agradecimiento, Hodaá

Te agradecemos, nosotros, porque Tú eres El Eterno, nuestro Dios y Dios de nuestros padres por toda la eternidad. Roca de nuestras vidas, escudo de nuestra salvación, eres Tú de generación en generación. Te agradeceremos y relataremos Tu alabanza, por nuestras vidas encomendadas en Tus manos y por nuestras almas confiadas a Ti. Y por Tus milagros que todos los días están con nosotros; y por Tus maravillas y Tus bondades que haces en todo momento, noche, mañana y tarde. Dios bondadoso que no se agotan Tus compasiones. Misericordioso, que no terminan Tus piedades, siempre tenemos esperanza en Ti.

Y por todo esto, sea bendecido y elevado Tu Nombre, nuestro Rey, siempre para toda la eternidad. Y todo ser viviente Te agradecerá, Sela; y loarán Tu nombre con verdad, Dios de nuestra salvación y de nuestra ayuda, Sela. Bendito eres Tú, El Eterno, Dios benevolente, a Tu nombre y a Ti corresponde agradecer.

19. Sobre la paz, Shalom

Abundante paz sobre Israel Tu pueblo establece para siempre, porque Tú eres Rey, Señor de toda paz. Y sea bueno a Tus ojos bendecir a Tu pueblo Israel en cada hora y en cada instante con Tu paz. Bendito eres Tú, El Eterno, el que bendice a su pueblo Israel con la paz.

Tomado de: El Talmud. Tratado de Berajot I, Edaf-Proyecto Hebraico, Madrid-México, Buenos Aires-San Juan-Santiago, 2003. pp. 44-51.

domingo, abril 30, 2006

Oración para antes de dormir


‘Bendito seas, Fuente de toda Vida, por cerrar mis ojos al dormir.
Que sea tu Voluntad, Dios eterno, que yazca en paz y en paz despierte.
No dejes que los sueños me perturben.
Concédele paz a mi familia.

Concédeme iluminación, Tú que provees de luz a los ojos.
Bendito seas, Fuente de toda Vida, que le das luz al mundo en su gloria entera.

En tu mano dejo mi alma [v. Sal XXXI, 6; Lc XXIII, 46] mientras duermo; y cuando despierte, con mi cuerpo y alma, Dios está conmigo, y no he de temer.’

Adon Olam, citado en el libro L’jaím! Oraciones y bendiciones para el hogar judío, editado por rabí Michael Shire, San Francisco, Chronicle, 2000. p. 59.